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La pincelada se sistematiza en cuadrados de colores con la ayuda de una malla metálica. Esta mímesis artesanal del pixel implementa, de ahí en adelante, un programa: llenar la malla, día tras día. El uso de la malla rompe con el acto de pintar y permite "trazar" la imagen. No sólo se trata de pintar sino también de redoblar la práctica funcional documentando el carácter artesanal y el proceso repetitivo del trabajo. La malla permite quebrar el tiempo de la realización de la obra localizando los microeventos que la constituyen. Cada cuadrado coloreado es una estasis de la obra y en conjunto, representan la suma de los aquí y ahora.
En su célebre ensayo sobre la malla, Rosalind Krauss describía esta como "paradigma del arte narrativo" y una "estructura minimal de lo sensible y del infinito variable". En mi edición Void Painting: 1 to 250'000, un libro de artista pero tambien un objeto (poster) dónde ésta narración y sus variaciones sensibles son transmitidas al espectador. El espectador se transforma en testigo del desarrollo que lleva del cuadrado de color, a la reconstrucción completa de un espacio.
El tiempo (de pintar, de soñar) deviene el nuevo objeto de reflexión en mi trabajo. La pintura es ante todo el Sitio de una Experiencia.
El aspecto del lugar es el motivo pictórico constante, un espacio arquitectónico y de inmersión, un vacío, en el cuál me registro durante su construcción. La noción de Sitio pasa por un sistema de webcams que instalé en el estudio grabando la lenta elaboración de este proceso. Double Vide es el video que documenta el trabajo en el estudio. Abriendo el espacio privado por el periodo de un año, el video reconstruye este archivo durante la producción de Void.
Retomé la información de las imágenes de las webcams con motivo de una nueva serie de pinturas, la Serie de Pinturas: Double Vide, "me pinto, pintando" así el cíclo Void Painting se cierra. La silueta roja esta constantemente construyéndose y disolviéndose en los cuadrados de colores.
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The artisanal mimesis of the pixel implemented a program: filling the screen day after day for a year. My Void Painting project was not just about painting, but also had to do with doubling the functional practice, documenting the repetitive, artisanal work process. The screen allowed breaking up the time put into the work by localizing the micro-events that make it up. Each colored square is a stasis of the piece, which also represents the total here and now.
In her renowned essay on the screen, Rosalind Krauss describes this as a "paradigm of narrative art" and a "minimal structure of the sensed and the infinite variable." My Void Painting: 1 to 250'000 is an artist's book and a billboard that transmits to the spectator this narration and its perceptible variations. The spectator becomes a witness to the development that the colored square carries toward the reconstruction of an entire space.
Time became the new object of reflection in my work. Painting, above all, is the Site of an Experience.
The Site aspect recalls a constant pictorial motif: an architectural space, an immersion, the void. Furthermore, the project's notion of Site includes installing a webcams system in the studio to record the slow elaboration of the process. Double Vide is the video that documents the studio space. Opening the studio space day after day for a year, it is the reconstruction of this register during the making of Void. I reused the recorded webcams information for a new painting series, Double Vide: Series of Paintings, "Painting I Paint," bringing the Void Painting cycle to a close. All the while, the red silhouette's flow builds and dissolves in the colored squares.
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